Los bombillos de bajo consumos, lo llaman los asesinos silenciosos y ni lo sabíamos. Mira el porque.

Las bombillas fluorescentes compactas son eficientes a rabiar, pues duran lo suyo y consumen mucho menos que las tradicionales. Sin embargo, con ellas no todo es de color de rosa, pues contienen mercurio y ello supone un riesgo para la salud en caso de rotura.

Entre los componentes de estas bombillas encontramos metales como el aluminio, el cobre, el plomo o el níquel en cantidades ínfimas, si bien el elemento más peligroso es el mercurio metálico, tóxico y peligroso según advierten numerosas investigaciones.

La cantidad de mercurio también es muy pequeña, concretamente un máximo de 3,5 miligramos, y cuyo principal peligro es inhalarlos al convertirse en vapor y quedar de forma permanente en el organismo. Por lo tanto, conllevan un peligro, aunque no suponen un riesgo cuando están en perfecto estado, ya sea apagadas o en funcionamiento.